El mayor movimiento mundial de entidades locales involucradas en el cuidado y protección del clima debate en Baluarte acciones locales en materia de mitigación, adaptación y pobreza energética frente al cambio climático.

El Pacto de las Alcaldías para el Clima y la Energía, el mayor movimiento mundial de entidades locales involucradas en el cuidado y protección del clima a través de acciones locales, ha reunido esta semana en Pamplona / Iruña a más de 200 representantes municipales y autonómicos de toda España. El evento, organizado por Gobierno de Navarra con Nasuvinsa – Lursarea, y el Ayuntamiento de Pamplona, así como por la propia Oficina del Pacto de Alcaldías a nivel europeo, celebran esta cita anual para debatir acciones locales en materia de mitigación, adaptación y pobreza energética que ayuden en la lucha frente al cambio climático.
El Pacto de las Alcaldías surgió en 2008 de la mano de la Comisión Europea con el propósito de reunir a los gobiernos locales que voluntariamente se comprometieron a alcanzar y superar los objetivos de la Unión Europea en materia de clima y energía.
Tres años más tarde, se amplió a Europa oriental, a países como Bielorrusia, Ucrania, Moldavia, Armenia, Georgia y Azerbaiyán. El mayor salto lo dio en 2017, cuando se establecieron oficinas regionales del Pacto en América del Norte, Latinoamérica y el Caribe, China y el sudeste asiático, India y Japón para complementar las ya existentes en Europa, la zona mediterránea y África Subsahariana.
A día de hoy, se ha convertido en el mayor movimiento mundial de entidades locales involucradas en el cuidado y protección del clima a través de acciones locales. Tanto es así que son más de 7.000 las autoridades locales y regionales que han suscrito el Pacto de las Alcaldías, repartidas en 57 países.
El objetivo de este Pacto es crear sinergias, aprovechar las experiencias y puntos fuertes de los distintos actores en materia medioambiental para seguir avanzando hacia la disminución en el consumo de energías fósiles y en la emisión de gases de efecto invernadero, hacia una movilidad sostenible, una economía circular y una conciencia climática desde los hogares hasta las empresas y las administraciones. En este sentido, la cooperación entre las distintas administraciones es uno de los elementos fundamentales.



